
En Santa Teresita, un grupo de trabajadores sostiene un proyecto que nació en un contexto inesperado y que, con el tiempo, se transformó en una fuente de empleo, acompañamiento y formación para más de cuarenta familias. La historia comenzó hace varios años dentro de un penal, cuando un grupo de personas privadas de su libertad empezó a imaginar un emprendimiento productivo para reinsertarse social y laboralmente al recuperar la libertad. Esa semilla, que empezó fabricando baldosones de forma artesanal, hoy derivó en una planta de recuperación de materiales que crece pese a las dificultades.
“El origen está ahí, en el penal. La idea nació adentro”, recuerda Guido Álvarez de la Cooperativa de Trabajo Reciclando Vidas Ltda. mientras repasa el recorrido que los llevó desde separar materiales hasta contar con una planta equipada con cinta transportadora, prensa compactadora y distintos sectores de trabajo. Comenzaron nueve personas. Hoy son más de cuarenta familias vinculadas al proyecto. “El crecimiento fue muy rápido. Con palos en la rueda, como todo, pero para arriba”, describe el dirigente.
El contexto económico actual repercutió con fuerza. Entre la apertura de importaciones y la caída del consumo, el sector reciclador atraviesa un momento crítico. “El cartón nos lo pagaban arriba de 300 pesos. Con el cambio de gobierno se fue a 120”, explica Álvarez. Esa baja -sumada al ingreso de materiales más baratos desde el exterior- derrumbó la venta y dejó a muchas plantas con sobrestock. “Acá vivimos de esto. Si no nos mandan los camiones para retirar, se nos complica todo”, dice el trabajador. Aun así, lograron acuerdos con otros espacios del sector para garantizar la circulación del material y no dejar de comprarles a quienes trabajan en la calle.
Organización interna y objetivos: sostener el trabajo y no dejar a nadie afuera. “Hicimos una asamblea y decidimos que nadie se queda sin trabajo”, afirma el referente. Para sostener los ingresos, hoy “hay que juntar el doble”, pero la decisión fue unánime: priorizar la continuidad laboral de todas las personas vinculadas. La temporada de verano -cuando la zona recibe miles de turistas- es clave para reunir volumen y asegurar el funcionamiento del resto del año. A la par, siguen recibiendo a jóvenes y adultos que estuvieron privados de libertad. Aquellos ingresos se coordinan con el Patronato, lo que facilita acompañamiento y sostenimiento económico en la primera etapa. “Los recibimos sin problema. Es una prioridad”, comenta Álvarez.
Actualmente procesan plástico, cartón, nylon y film. El vidrio, en cambio, quedó afuera por falta de mercado y de retiro por parte de la industria. El dirigente detalla que están avanzando en un proyecto piloto para fabricar baldosones con plástico molido. “Molemos el plástico duro, se mezcla con un poco de material y salen los baldosones. Estamos probando, pero viene bien”, explica. El vínculo cotidiano con la comunidad también es clave. Mantienen un convenio anual con el municipio para realizar el servicio de recolección de materiales reciclables y limpieza del área urbana. Además, promotoras ambientales recorren jardines y escuelas para trabajar la conciencia ambiental con niños y docentes.
Fuente: Elaboración propia a partir de entrevista realizada en el programa Nuestras Cooperativas, en Show CDC Multimedios (General Roca, Río Negro).
El Portal de las Cooperativas es una producción digital de libre acceso
© Todos los derechos compartidos.
Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión de la editorial. Agradecemos citar la fuente cuando reproduzcan este material.
2022- Copyleft Todos los derechos compartidos / Propietario: Cooperativa de Trabajo EcoMedios Ltda. / Domicilio Legal: Gorriti 75. Oficina 3. Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires). Contacto. 2914486737 – ecomedios.adm@gmail.com / Director/coordinador: Pablo Bussetti.. Ejemplar N° : 6120 Fecha de edición: 19/09/2022. Fecha de inicio: nov. 2017. DNDA: En trámite
Desarrollado por Puro Web Design.