La Delio Valdez: música y autogestión colectiva

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En una videoconferencia desde el auditorio del Inaes, integrantes de la Orquesta contaron su camino desde la obtención de su matrícula hasta la actualidad.

El Instituto Nacional de Cooperativismo y Economía Social (Inaes) junto al Ministerio de Cultura de la Nación impulsaron, el pasado jueves 15 de julio, un conversatorio con miembros de la Orquesta Cooperativa de Trabajo Delio Valdez Limitada acerca del cooperativismo en la industria musical.

Dos integrantes de la Orquesta, Pablo Broide y Damián Chavarría, realizaron un recorrido a través de la historia de la Delio Valdez, primero como grupo y luego como cooperativa de trabajo.

Contaron que, con el crecimiento artístico de la banda, llegó el momento de formalizarse y eligieron el modelo cooperativista para enmarcar su actividad. Sin embargo, recorrieron un camino extenso hasta la obtención de la legalidad.

“La Cooperativa, en general y socialmente, estaba vista como algo que tenía que ver con empresas recuperadas o proyectos productivos con apoyo del estado. También tenía mucho que ver con la economía informal, pero la música que es recontra informal no aparecía ahí”, observó Broide.

Al principio, dijo, hacían facturaciones con los monotributos de familiares o personas conocidas dentro o fuera de la banda. Después, contactaron a un contador, que no pudo darles mucha información sobre cómo conformar una Cooperativa y “desde el cooperativismo tampoco había referencias de conjuntos musicales que funcionaran como cooperativa legalmente”, agregó.

“Uno de los puntos por los cuales ir al cooperativismo era porque queríamos dignidad como trabajadores y trabajadoras. Queríamos tener algo equivalente a un recibo de sueldo para poder alquilar, queríamos poder acceder a créditos como accede cualquier otro emprendimiento productivo de muchísimas otras industrias”.

Además, Broide admitió que en la música “es rarísimo pensar en recibir un préstamos para hacer una inversión para comprar equipamiento, armar la sala, producir un disco, un videoclip. A veces no está relacionado con lo productivo sino con una beca del Ministerio de Cultura, del Fondo Nacional de las Artes”.

“No estamos vistos como organizaciones, como empresas. Ni siquiera nos pensamos como empresa, y sin embargo la cultura mueve un montón de puestos de trabajo, pensando desde lo productivo. Ni hablar de todo el aporte que hacemos que tiene que ver con una identidad cultural”, comentó.

Finalmente, contó que empezaron los trámites para conformar la Cooperativa a fines del 2016. “Obtuvimos la matrícula en 2019 y una de las cosas que en la pandemia nos ayudó a no morir fue que teníamos la matrícula y la Cooperativa, que nos permitió organizarnos de otras maneras”.

Respecto al trabajo de la banda como equipo, Chavarría destacó: “En La Delio, una palabra que cruza estos 12 años es la ‘organización’. Con matricula o sin matrícula siempre apuntó a estar organizada, a tener un vínculo transparente entre sus miembros. Hoy tenemos comisiones para muchas cosas. La Delio tiene un almacén, hace su ropa, saca sus discos, saca sus videos, hace sus propias transmisiones de YouTube, La Delio Valdez es una usina de generar contenido y cada cosa que sale es una comisión”.

Por último, en cuanto a la labor del último tiempo, Broide cerró: “Durante muchos años el sacrificio había sido de los cooperativistas para con la Cooperativa, era dejar todo por el proyecto. Durante este año y medio (en pandemia) la Cooperativa fue la que se portó con los cooperativistas porque nos permitió sobrevivir con nuestro proyecto central, que es la Delio. Esa forma de trabajo nos permitió seguir laburando”.

Cabe destacar que en el inicio del conversatorio el jefe de gabinete del Inaes, Jonathan Thea tomo la palabra y contó que desde el organismo están en un proceso para simplificar la cantidad de trámites de acceso a la matrícula “para que tener una Cooperativa no sea un trámite tedioso sino que sea una herramienta para poder desarrollar una actividad de la mejor manera posible”.

En esta línea, Thea aceptó que hasta ahora “el Inaes era bastante expulsivo. Era muy difícil tener la legalidad, era muy difícil tener la matrícula, tener el estatuto. No era un organismo de puertas abiertas, no solo para la cultura sino para muchos otros sectores que buscaban en la Cooperativa una herramienta viable para desarrollar su actividad”.

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