La agricultura familiar como espacio de trabajo y crecimiento productivo

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Comienza una nueva temporada y las organizaciones productivas proyectan su labor desde la economía social y popular.

La Cooperativa de Provisión, Transformación, Comercialización y Vivienda Rural de Productores de la Agricultura Familiar y la Economía Social Coopafes Limitada es una entidad que funciona en Mendoza, en el cinturón verde, abarcando los departamentos de Guaymallén, Maipú y Lavalle. Se trata de una cooperativa que cuenta con alrededor de 60 socios y socias.

Esta organización comenzó nucleando a productores y productoras primarios de fruta y hortalizas; con el tiempo, surgió la necesidad de ampliar su producción. Gabriela Reta, tesorera de Coopafes explicó este trayecto: “Vimos la necesidad de hacer agregado de valor a nuestros productos para poder defender el precio en el mercado. Incorporamos hace unos años, cuatro fábricas familiares que están cada una en los predios de las familias productoras para la elaboración de tomate triturado. Algunos socios se dedican a la producción en fresco, de hortalizas y frutas. Y en cada fábrica producimos el tomate triturado, dulces y mermeladas, que sale con la marca sabores del Guanacache”.

En diálogo con El Portal de las Cooperativas, Gabriela expresó algunos desafíos de posicionar su producto en el mercado: “Principalmente comercializamos en Buenos Aires; el producto nuestro es un producto diferenciado, porque tiene una trazabilidad social que no la tienen la tiene otro tomate triturado a gran escala. Es decir que sabemos desde la semilla que plantamos, donde se hace el plantín y en nuestras propias tierras se planta el tomate y eso es lo que después se muele y va en la botella. Entonces sabemos quién cumplió cada uno de esos procesos”.

Al mismo tiempo, resaltó la calidad semiartesanal de sus productos: “Nosotros tenemos tecnificación, pero no como la que tienen en una gran fábrica. El tomate nuestro sin aditivo, sin conservantes, sin agroquímicos, porque trabajamos todo agroecológico y esta posibilidad de tener un producto tan diferenciado nos permite venderlo en Buenos Aires. No competimos en Mendoza porque hay un montón de fábricas de tomate a gran escala y el mercado está invadido. En cambio, en Buenos Aires vendemos principalmente a otras Cooperativas que tienen almacenes, o a federaciones de Cooperativas o a mercados gourmet que tienen la posibilidad de diferenciar el producto”.

La Cooperativa tiene una temporada fuerte de trabajo que va de los meses de noviembre a diciembre. En este sentido, Reta contó que justamente se encuentran proyectando este momento: “Es el período de planificación, de ponernos en contacto con todos los consumidores para saber cuánto van a consumir para la temporada que viene. Y saber también cuánto vamos a plantar y cuánto vamos a elaborar, así que estamos en esa planificación fuerte de la temporada de plantar el tomate, de ver cómo nos va con la cosecha de la fruta, hortalizas y buscar mercados. Al ser Cooperativa y no un productor suelto, nos permite tejer alianzas con otras Cooperativas para ver cómo comercializamos, cómo accedemos a un subsidio o crédito, en forma conjunta y federada”.

Este último aspecto económico, presenta grandes obstáculos para las entidades productivas que deben luchar por sostener su producción. Gabriela explicó cómo se organizan y qué inconvenientes se presentan: “Siempre hemos tenido una capacidad de ahorro, pudimos acopiar algo de insumos en las mejores temporadas, para poder seguir elaborando. Tuvimos que reducir la producción, ya que está muy caro todo.

El otro aspecto, que se vincula de alguna forma a lo económico, es el agua. Gabriela Reta, desde Coopafes, reflexionó sobre las dificultades que se aproximan: “Ahora las boletas de irrigación que nos han llegado vienen con una recomendación que dicen que este año no va a ver agua, entonces que limiten la capacidad productiva. O sea, nos están diciendo no planten. Y no planten es no coman, es no produzcan alimentos, es desabastezcan un mercado también. Todos estos últimos años han sido difíciles, pero creo que, en cuanto a la lucha, por la tierra y el agua, se vienen años más complicados todavía, para poder tener productiva una tierra”.

En este sentido, Reta reconoció la necesidad de pensar políticas públicas para el sector de pequeños productores y productoras: “Las posibilidades de crédito para tecnificar los sistemas de riego no entran para los pequeños productores. Para el Mendoza Activa, por ejemplo, se debe contar con un capital de trabajo para invertirlo y que después te devuelven en moneda virtual pero no es nuestro caso. Un productor necesita, si es chiquito, un impulso mayor y de otro tipo. No tenemos un excedente para reinvertir”.

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