El cooperativismo escolar generó otra joven vocación

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Karen Callava integró en su adolescencia la Cooperativa Escolar MisiónCoop y hoy es parte del Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica Ltda. de Tornquist.

“En el año 2006, participamos del Concurso Fedecoba, presentando un proyecto para generar la separación de residuos a nivel institucional dentro del colegio”, introduce Karen, quien contaba con un año de pertenencia en la cooperativa escolar.

Actualmente, esta tornquistense -licenciada en Nutrición- es parte de la Cooperativa Eléctrica Ltda. de Tornquist (Celt). “El año pasado me encontraba ejerciendo mi profesión en la localidad cuando desde la Cooperativa me ofrecen participar en el Consejo de Administración, y por la experiencia obtenida como alumna y tutora en la Cooperativa Escolar sin dudarlo me integré al Consejo de Administración como prosecretaria. Estoy abocada a trabajar en la Comisión de Educación, comunicación en redes sociales y con muchos proyectos e ideas para generar y acompañar al crecimiento del cooperativismo a nivel local”, relata con orgullo.

Primera intervención

El Encuentro Provincial de Cooperativas Escolares realizado en el año 2007 fue el escenario de la oportunidad para ser parte del movimiento cooperativo, “se elegiría el logo que iba a identificar a las Cooperativas Escolares de la Provincia de Buenos Aires, y el logo propuesto por nuestra cooperativa salió seleccionado en la asamblea”, recordó Karen.

La instancia requirió un gran esfuerzo económico para la Cooperativa Escolar, que en su momento fue apoyada por el municipio y la Cooperativa Eléctrica locales. “Coronando esta hermosa experiencia, salimos sorteados para participar del 10° Encuentro Nacional de Consejos de Administración de Cooperativas Escolares, en Santa Rosa, La Pampa, en el mes de agosto de ese mismo año”. Finalizado el polimodal, Karen y sus compañeras y compañeros siguieron los pasos de MisiónCoop.

Actuó junto a su hermana como tutora de un proyecto, elevado al concurso Fedecoba en 2013. “Creamos el proyecto para realizar una huerta en un hogar de ancianos de nuestra localidad, fortaleciendo los vínculos intergeneracionales. Recuerdo que los chicos estaban muy motivados, el proyecto se llevó a cabo incluso antes de su presentación en la instancia evaluativa del concurso”.

Alumnas y alumnos establecieron el diálogo con las autoridades del hogar, solicitaron las semillas a Inta y las plantas aromáticas a la Escuela de Educación Secundaria Agraria. El proyecto planteó uno de los mayores desafíos: confiar en las decisiones de los y las adolescentes. “Contribuyó al desarrollo social de los jóvenes, dándoles la oportunidad de expresarse y fomentar la autoconfianza, la interacción social y la integración”.

Karen refuerza lo que cientos de hombres y mujeres cooperativistas creen: lo que se aprende desde la niñez marca un camino de compromiso en las personas jóvenes, “estoy agradecida de haber recibido educación sobre la doctrina cooperativa y haber aplicado sus valores en proyectos para el bien común de la comunidad de Tornquist”.

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