El arroz se vio beneficiado por los precios internacionales

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El cierre de las fronteras productivas de los países asiáticos impulsó los precios hacia arriba.

La Cooperativa de Comercialización y Transformación Arrocero Villa Elisa está ubicada en la localidad de Villa Elisa (departamento Colón). Fue fundada el 30 de enero 1974 por un grupo de productores que se unieron para defender su producción y agregarle valor a través de la elaboración.

En la actualidad la masa societaria está compuesta por 244 personas, de las cuales “activos son unos 70, la mayoría son de Villa Elisa, pero hay en San Salvador y Villaguay, la zona de influencia es de 180 km a la vuelta, no solo de acá”, dice el presidente Gustavo Gabriel Francou a El Portal de las Cooperativas.

“La idea era juntar el arroz sin elaborar de los socios porque no tenían estructura en su campo. Nuestros padrinos fueron los colegas arroceros de Villaguay que tienen unos años más que nosotros y la Federación de Cooperativas Arroceras (Fecoar) en Concepción del Uruguay, que nos impulsaron a que los asociados que estaban a merced de muchas multinacionales, que te compraban cuando necesitaban y cuando no te dejaban podrir el arroz en la chacra, porque no había forma de guardarlo y secarlo, porque hay que secarlo si o si, no se puede guardar así nomás. Entonces la idea primera fue hacer un galpón para acopiarlo. Después se fue poniendo molino y se fue mejorando”, recordó sobre los orígenes de la empresa cooperativa.

“Nuestra política no es que para asociarse basta con ser cliente una vez, tenemos establecidos una serie de procedimientos: debe ser cliente varios años, de acuerdo a su comportamiento, y si lo pide, se lo asocia. En otras cooperativas, no es una crítica son otros modelos, cualquiera que llega le dan un número de socio, sobre todo pasa con las que tienen supermercados. Nosotros tenemos otro régimen”, diferenció.

Tienen aproximadamente 140 personas empleadas distribuidas entre oficinas e industria. La cantidad fluctúa según la temporada, ahora en están en temporada de cosecha, por eso aclaró que: “Hay alguno más, ahora se recibe, hay que elaborar, secar y vender”, agregó.

Los objetivos

Según reza en su página oficial, sus objetivos son “maximizar el valor de las cosechas entregadas por nuestros asociados, cumpliendo con los requerimientos de nuestros clientes, gestionando eficientemente nuestra organización y promoviendo el crecimiento de las personas que integran nuestra empresa y la comunidad”.

Francou amplió al respecto, “la Cooperativa acompaña a sus productores asociados en todas las etapas de la producción primaria con servicios como: provisión de semillas, asesoramiento agronómico, combustibles, agroquímicos, pulverización terrestre, secado y acondicionamiento de cereales, cobertura de riesgos solidaria, financiamiento hasta la cosecha. Se los asesoran desde el minuto cero, de ir a verle los campos que van a sembrar por parte de un grupo de ingenieros, quienes los asesoran hasta el momento de la cosecha. Es un servicio a full”.

Una evolución permanente

“En lo tecnológico no se paró salvo en algunas épocas de crisis del arroz, hubo dos muy grandes, donde no hubo inversiones, pero de ahí para adelante se creció hasta el 2011, llegamos a acopiar cerca de 90 mil toneladas. Después muchos productores se fueron para la soja, perdimos volumen y un poco de rentabilidad la Cooperativa”, contó sobre los vaivenes a los que están acostumbrados a enfrentar por el endeble sistema económico de nuestro país.

Francou también se refirió a la situación de los precios de la materia prima y los intentos de ingresar al mercado interno. “Hoy estamos a un 60 % de la capacidad de la planta de elaboración y recibo de arroz. Los productores no volvieron y la Cooperativa tuvo que salir a sembrar algunas hectáreas para reemplazarlo. Los precios en el mercado son buenos, el año pasado fue muy bueno, este año arrancó más planchado. Cuando empezó la Cooperativa era exportadora 100%, después se empezó a atender al mercado interno”.

“Desde el 2008 estamos con una marca fuerte en el mercado interno potenciándola, se trata de Arroz Noble. Antes habíamos tenido unas malas experiencias con el mercado interno, porque los negocios por ahí no te pagaban, era bastante más informal, después se pudo ajustar. Con esa marca premium pudimos estar en la parte de arriba de la góndola, sino estábamos con un arroz 4 ceros que nos ponían en la parte baja donde están los arroces de menor precio”, explicó el cooperativista.

Luego amplió “el mercado externo se rige por los países asiáticos que son los grandes productores y consumidores, cuando surgió la pandemia lo primero que hicieron fue cerrar la frontera de exportación e importación para su seguridad alimentaria y esto produjo que el arroz subiera, fue el único commodity que el año pasado subió un 15 o 20 %. Afuera se vende el arroz puro, no la marca porque ellos ya tienen la suya, no te aceptan. Por ejemplo, a Siria vendemos empaquetados, pero con la marca de ellos, nos mandan el formato y todo y se los enviamos. Pero si no, se venden bolsas sin marca de 50 kilos, como ser a Centroamérica, Cuba, Irak, hasta 32 mil toneladas. En Perú lo venden las bolsas de 50 kilos suelto en lo que sería como el Mercado Central de acá. Costa Rica vende en una medida rara, en paquetes de 1kg 300”, contó asombrada por las características de los mercados internacionales.

Valor agregado

Francou insistió en varios pasajes de la entrevista sobre los intentos de ser pioneros en sacarle provecho a la materia prima, y no quedarse solamente con la venta de la materia prima. “Tenemos harina de arroz para hacer valor agregado, pero nos quedamos sin financiamiento para esos proyectos, por eso vendemos las bolsas de 5 kg a granel a las empresas que fabrican los snacks y todo eso, pese a que fuimos los primeros que los pensamos no lo pudimos llevar a cabo”, lamentó.

También hacen alimentos balanceados para ganado, reciben sorgo, maíz, y soja de los asociados.

Explicó que comercializan trigo, pero aclaró: “No lo recibimos porque la harina está certificada libre sin TAAC, para que no haya contaminación cruzada. Directamente se manda adonde se lo vende, no pasa por la Cooperativa”.

“Contamos con certificación ISO 9001 2000 en las buenas prácticas, después todo eso se unificó en las ISO 22000, desde allá por el 2005 que las tenemos, somos de las primeras arroceras del país certificada”, remarcó.

Los ajustes en los protocolos

Con respecto a las adaptaciones a la pandemia contó que: “Hubo que ajustar algunas cosas nomás porque la inmensa mayoría de las disposiciones higiénicas ya las teníamos, nosotros hacemos un alimento, así que todo se tiene en cuenta, hasta incluso con los camiones que ingresan y salen de la planta. Los camioneros tienen baños y hasta un quincho aparte, no tienen que cruzarse con el común de los empleados de la planta. Cuando venían camiones del Brasil al toque nos llamaban de la Municipalidad local por la preocupación que generaba. Incluso los que venían y necesitaban de alguna provisión para el viaje asignábamos a alguien para que vaya y les compre para que no ingrese a la ciudad. Anduvo todo bien”, comentó.

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