La Cooperativa textil San Fernando del Valle lucha para no desaparecer

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Eran 40 operarios y hoy son 12 los que buscan subsistir cosiendo por encargo de particulares.

Por iniciativa de un grupo de costureras y con fuerte apoyo del gobierno nacional, en el año 2008 nació la Cooperativa de Trabajo San Fernando del Valle Ltda., ubicada en la zona norte de la capital catamarqueña.

Cosían guardapolvos, ropa de trabajo y blanquería, recibían ayuda estatal, unas 40 costureras ocupaban el amplio salón en dos turnos durante todos los días de la semana.

Ahora en medio de la crisis, 12 cooperativistas buscan una salida y esperan resurgir para evitar el cierre definitivo de esta fuente de trabajo “que tanto esfuerzo les costó a los pioneros”, un grupo que en su mayoría se retiró.

Cristian Tapia y Nelson Luna, trabajadores de la Cooperativa San Fernando, tras la renuncia de integrantes del Consejo de Administración anterior hace unos meses, manifestaron que la crisis los golpea de tal manera que todas las semanas reducen horas de trabajo por falta de tareas por realizar y la imposibilidad de pago por falta de ingresos.

Estamos padeciendo la crisis más fuerte que tuvo la cooperativa. Hemos reducido las horas de trabajo de 8 a 6 y ahora a 4, aunque todos ganamos la mitad de lo que sabíamos ganar. No podemos despedir (a nadie), pero muchos se fueron porque consiguieron otra cosa o porque buscan otra salida. No hacemos guardapolvos desde hace varios años, tampoco ropa de trabajo porque algunas fábricas cerraron y nos sabían contratar, recibíamos un plan y ya no lo recibimos. Así que subsistimos con encargos de particulares”, dijo el presidente de la Cooperativa, Nelson Luna.

Por su parte, Cristian Tapia, tesorero, contó que trabajan con una línea de calzados lo que le dio oxígeno este año, de lo contrario deberían haber cerrado sus puertas ante la suba de los impuestos que deben pagar. “Una línea de calzado nos contrató para que armemos parte de la zapatillas, nuestra producción era de 800 pares por día que entregábamos, pero desde el mes pasado hacemos 600 o 400 pares, es decir nos piden menos, porque ellos también están complicados. Entonces se redujo aún más las horas de los chicos y el ingreso. Nosotros podemos cobrar 8.000 pesos en el mejor mes o 4.000 y eso no alcanza para vivir. Además de ese dinero tenemos que pagar el monotributo social. Afrontar los gastos de energía, rentas, AFIP para evitar multas o cierre. todo se consulta entre todos y se define, como en cualquier cooperativa”, señaló.

Ambos coincidieron en que la falta de ayuda estatal ya sea por subsidio o planes como solían tener, los afecta a tal punto que carecen de capital y de stock de materia prima, con el agravante que no pueden comprar en la provincia y deben viajar a otras provincias en busca “de mejores precios”.

Los particulares y algunas empresas chicas nos encargan ambos, chalecos polares, cuellos polares, es lo que más sale. Otra cosa no se está haciendo, como guardapolvos, toallas porque no tenemos encargos ni donde comercializarlos. Hacer ropa de trabajo fue muy bueno para nosotros, pero eso se cayó y dejamos de hacer porque las fábricas cerraron o se van a buscar en otras provincias donde los precio son más bajos, quizás porque son empresas grandes, nosotros somos una cooperativa”, justificaron.

Estamos solos y tenemos que salir adelante porque tenemos familias y tenemos todas las ganas como así toda la infraestructura, pero nos falta el trabajo o un auxilio estatal para reactivarnos, para resurgir y ser una mejor opción para el estado y los privados, queremos ser proveedores. Todos aquí le estamos poniendo lo mejor para no tener que irnos y apagar las máquinas, esto fue muy grande en su momento y por los proyectos que se cayeron y la crisis que hay en todo el país estamos mal”, se lamentaron.

Fuente: El Ancasti.

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