Crónica de un festejo anunciado

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Cooperativistas celebraron los 10 años de la Cooperativa de Trabajo La Huella Ltda. y lo comparten con este relato.

En octubre del 2008, un grupo de personas entre usuarios y técnicos del Hospital pudimos salir al pasillo, donde nació un emprendimiento dedicado a la construcción de muebles. Se nos abría una puerta, un amplio espacio sin uso, en el Pabellón “A” del Hospital José T. Borda.

Diez años de aquel comienzo en soledad. Cuàntas puertas se abrieron en estos 10 años: las que nos abrieron las universidades. Primero fue la Universidad Nacional de Quilmes, y con ella el universo de la Economía Social y Solidaria y luego se suman la Universidad Tecnológica Nacional y la Escuela Argentina de Negocios.

Se abrió la puerta a un sistema de apoyo basado en voluntarios y voluntarias, al que también se integraron los familiares de los usuarios, lo llamamos la “Trama Voluntaria”.

De ella nace otra iniciativa ciudadana centrada en el derecho a la cultura, “La Pata Cultural” que fue la organizadora de la fiesta de los diez años, con Lorena Azcuaga, Sandra Facco, Lorena Miranda y la coordinadora Mariana Pacheco.

Una gran puerta fue la que nos introdujo en el cooperativismo, que nos aloja desde el 2015, convirtiendo a La Huella en la primera cooperativa en su tipo en América Latina.

Por primera vez, en todo este camino innovador, La Huella Empresa Social de usuarios autónoma apoyada en el sistema público, hace su festejo fuera del Hospital.

En un día perfecto de sol el Club de Leones de Barracas, cuyo presidente es Fernando Cocci, fue la hermosa sede que alojó este festejo. Desde la mañana se vistieron las paredes con fotografías de Lucas Levi y Mariana Sequiera. Se rescataron las voces de los protagonistas en pancartas que marcan la impronta de esta cooperativa, y se realizó una memoria por ciclos de estos 10 años, a cargo de las estudiantes de la Practica Pre-ocupacional laboral de la carrera de Terapia Ocupacional de la Universidad Nacional de Quilmes, Silvana Vicco y Antonella Ledesma.

Tres bandas musicalizaron este festejo, este deseo de seguir creciendo en autogestión. De seguir constituyendo un modelo existencial, una definición política y un modelo técnico de integración asistida.

Las bandas sonaron de manera excelente. Musicalidad y textos que elaboran contextos sociales, que van muy bien con lo que La Huella expresa como acto cotidiano. Tanto en clave de rock con la potencia de Comuna 16 y Ammar Mata, como de las hermosas voces cantando vidalas y zambas de Parydos.

Estuvieron presentes más de 60 personas y el pasaje de estos años vinieron familias con niños y niñas entramados en esta historia y hasta Juana la cuadrúpeda de Martin y Dalia, que es una seguidora de La Huella. La presencia de Hugo Cabrera y Julia Cofreces de la Fedecaba. Anna Daga directora del Programa Universitario de Incubación Social de la Universidad Nacional de Quilmes, Darío Blanco de la Incubadora de Ambiente de la Universidad Nacional de Quilmes, Verónica Cortiñas de la Cooperativa de Trabajo Factorial, Eliana Villagra por la Red de Cooperativa Sociales, la Cooperativa Servicoop.

Se sortearon productos de la cooperativa, generando expectativa y mucha alegría. La torta del final fue un mundo aparte realizada por María Espinoza con una cobertura verde Huella y con fotografías comestibles de todo el grupo.

Fuente: Prensa Fedecaba.

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