Una empresa textil con anclaje en la comunidad

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Además de la adaptación tecnológica por la pandemia, realizan aportes esenciales a la vivienda y la formación comunitaria.

La Cooperativa de Trabajo y Producción Textil Tigre Limitada de Formosa tiene sus inicios en 2005, “año en que cumplía 100 años nuestro pueblo (Pozo del Tigre, al oeste formoseño, límite son Salta)”, contó la presidenta del Consejo de Administración, Norma Ríos, a El Portal de las Cooperativas.

Todo comenzó un año antes, con el encuentro entre 20 mujeres, la mayoría con experiencia en costura básica. Ríos subrayó que ella en particular tenía experiencia en gestión, por tener un negocio personal en Buenos Aires que había sucumbido a la crisis económica de ese momento. Contó que eran todas mujeres sin trabajo y que, finalmente, quedaron 13 como socias fundadoras y, ahora, sumaron cuatro varones como socios.

Tigre Limitada tiene una producción textil que se destaca por la creación de ropa de cama, sábanas, cortinados y ropa de trabajo, entre muchos más, sea para venta al por menor o mayor.

“En cuanto nos dieron nuestra matrícula nacional nos asociamos al IMFC (Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos) y la Federación de Cooperativas que fue de gran apoyo para nuestra Cooperativa, pudimos presentar proyectos uno para adquirir 15 máquinas industriales y producir en gran cantidad”, relató y añadió que también tuvieron capacitaciones en conjunto. “Fue un paso muy importante para fortalecer nuestra organización y comenzar a poner en práctica los principios y valores del cooperativismo como herramienta de transformación social: por ejemplo, mejorar nuestra calidad de vida y así aportar también nuestro granito de arena para nuestra comunidad”, expresó.

Junto a la comunidad

En 2010, Pozo del Tigre sufrió un fuerte tornado que destruyó “el setenta por ciento de las viviendas” particulares. Un proyecto impulsado por la Cooperativo en articulación con el IMFC el Banco Credicoop Cooperativo Limitado logró la construcción de 24 ambientes de 5 por 5 metros cuadrados “para que la gente más afectada en un barrio muy humilde pudiera tener un espacio hasta tanto le construyan sus casas”, contó Ríos.

Otra experiencia comunitaria fue la creación de un centro informático con 11 computadoras, donde pasaron alrededor de 400 alumnos y alumnas para aprender computación. “Así, permanentemente nos comprometemos con todo lo que podamos aportar para la comunidad sin descuidar nuestra Cooperativa, que sigue creciendo, por supuesto que no faltaron dificultades especialmente los cuatro años de política neoliberal que no fue nada fácil para los trabajadores de la economía social”, afirmó la presidenta cooperativista por los años del gobierno de Cambiemos, de 2015 al 2019.

Consultada por el 2020, indicó que “en esta época de pandemia desde nuestra Cooperativa tratamos de reinventarnos, nos capacitamos para manejarnos por internet, confeccionamos ropa sanitaria. Como ya éramos proveedores de clínicas de nuestra provincia aprovechamos, no es tan complicado para nosotros pero por supuesto tenemos conciencia de lo mal que están pasando algunos rubros en este momento”.

“Cuando comenzamos con la Cooperativa notamos que no había una cultura cooperativista en nuestro territorio, inclusive con la mayoría de socios y socias. En este momento me parece que en forma lenta eso va cambiando. Tratamos de aportar humildemente desde nuestro lugar para que la economía social sea una alternativa para crecer”, concluyó.

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