Trabajan desde la mirada feminista

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En Las Heras, Mendoza, un grupo de mujeres que trabajan asambleariamente en la producción textil se organizaron a partir del femicidio de Fernanda Toledo. Desde el feminismo, plantean las bases de trabajo para una sociedad más justa y solidaria.

En el año 2009, fue el femicidio de Fernanda Toledo. Ella era costurera y amiga de un grupo de mujeres que, a partir del dolor por la pérdida de Fernanda, comenzaron con la lucha para que se haga justicia. En este camino que emprendieron, se dieron cuenta que una de las mayores dificultades que tienen las mujeres es la violencia económica y la falta de acceso a los lugares de trabajo por el cuidado de niños, niñas y adultos. Es por eso, que en el 2012, se organizaron y decidieron conformar la Cooperativa de Trabajo Fernanda Toledo Limitada.

En diálogo con El Portal de las Cooperativas, la socia fundadora, Fabiana Torres, comentó cómo comenzaron a organizarse en el trabajo textil: “Nos enteramos de una fundación que tenía una máquinas de coser en un galpón y que no la tenían en uso porque nunca pudieron activar ese emprendimiento. Nos contactamos con ellos, empezamos hacer gestiones e hicimos uso de las máquinas en un galpón que quedaba a más de dos horas de viaje. Así estuvimos por varios meses hasta que logramos la donación y adquisición de esas máquinas”.

En ese periodo, tuvieron un gran avance porque al principio no tenían tanto conocimiento sobre la confección de indumentaria. La poca experiencia no las paró. Buscaron el apoyo de la madre de una de las socias que conocía el oficio y les enseñó a manejar las máquinas, el conocimiento de las texturas de las telas y cómo empezar a funcionar. De esta manera, pudieron alquilar un lugar, con fondos propios, y ahí instalaron las máquinas y empezaron a trabajar.

Ellas definen a la Cooperativa textil como autogestiva, asamblearia y feminista. Al posicionarse desde el feminismo lograron ser visibilizadas por el movimiento de mujeres de Mendoza y, como consecuencia, pudieron producir todo tipo de indumentaria. “Todas las organizaciones periféricas de sindicatos, asociaciones que tienen luchas por la igualdad de género, por la reivindicaciones salariales y todo lo demás nos convocan a nosotras para hacer sus pecheras, banderas, banderines, y todo lo que es indumentaria de lucha o de identificación de cada uno de los sectores. Eso nos ha motorizado increíblemente”, explicó Fabiana.

Las cooperativistas no esquivan a ningún tema político y, a pesar de que no tienen una relación partidaria, plantean los temas de coyuntura en las asambleas. Al respecto, la socia fundadora, dijo: “Lo que hacemos es un análisis político de la situación actual. No nos desprendemos de ninguna lucha que consideramos justa y que consideramos beneficiosa para los sectores populares y, aparte de eso, lo que hacemos es siempre colaborar”.

La Pandemia también las afectó, pero no perdieron las ganas de seguir y redoblar el trabajo. En ese sentido, Fabiana Torres, planeó que “al tener un taller que tienen una capacidad productiva importante eso se paró y nos dificultó bastante conseguir trabajo en serie para seguir sosteniendo el lugar y se nos empezó a plantear un montón de situaciones que tenían que ver con la rediscusión de los ingresos, de la forma de trabajar y de cómo lograr producir lo necesario como para el sustento”.

“En esas discusiones y en ese repensarnos que hemos ido teniendo, logramos sostenerle a las compañeras una renta mínima pero también pensando cómo reinventarnos. Al ser visualizadas por varios sectores, por la historia de nuestra Cooperativa, empezaron a convocarnos y nos están demandando en algunos lugares, que por lo menos es un pequeño aporte para seguir sosteniéndonos”, comentó Torres.

La relación Cooperativa-Feminismo

La organización en forma de Cooperativa las ayudó mucho para poder encontrarse con otra lógica de trabajo. Fabiana explicó: “Estamos convencidas de que es necesario generar más lugares en donde las mujeres podamos tener independencia económica; pero además también, independencia con respecto a la producción, a las formas de trabajar. Es necesario que los espacios autogestivos sean sin patrón, que sean horizontales y colectivos porque si no se hace insostenible la vida familiar para las trabajadoras”.

Parte del trabajo autogestivo tiene que ver con la economía del cuidado, un concepto propio del feminismo, y que las cooperativistas lo plantean al comprender las situaciones por las que pasan las socias a la hora organizar no solo el trabajo propio de la organización, sino también el que desarrollan en sus casas. En ese sentido, Fabiana comentó: “Hay compañeras que vienen en los horarios que pueden, como pueden, cuando consiguen quien le cuide los niñes, cuando consiguen quien las suplante en el hospital con el cuidado del compañero. A eso lo vamos coordinando. Vamos aprendiendo que no es una forma de libertinaje sino de coordinación con los horarios y la producción, para poder estar presentes. Además, nos vamos acompañando en todos los procesos propios y personales de cada una de nosotras”.

Para Finalizar, emocionada, Fabiana Torres, dijo: “Conformar una Cooperativa con estas características implica una movilización importante desde lo personal y desde los ideales. Desde un montón de construcciones que van mucho más allá de lo físico y del trabajo en sí. Es el mundo en el que aspiramos que nuestro entorno pueda construir y pueda vivir… que no es poco”.

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