Se cumple el sueño de un maestro

0

Se puso en marcha el proyecto de capacitar, difundir y producir tecnología para la salud y la discapacidad con dispositivos creados por el INTI.

“Mi objetivo es que una vez descubierto lo que se necesita, eso llegue hasta el último viejito. La mejor tecnología es la que resuelve realmente un problema “. Rafael “Tuta” Kohanoff tenía muy clara su misión de inventor que busca mejorar la calidad de vida de aquellos que tienen alguna limitación física. Como director del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del INTI, trabajó sin pausa hasta los 94 años para hacer realidad esa meta y, junto a su equipo, ideó una serie de elementos de fácil producción, denominados Dispositivos de Uso Cotidiano (DUC), que buscó difundir en municipios, escuelas técnicas y toda organización pública que lo solicitara.

Rafael Kohanoff

Poco antes de morir en agosto, a causa de haberse contagiado Covid-19, Kohanoff conoció el trabajo de las Mesas de Asociativismo y Economía Social, y se entusiasmó con la posibilidad de que ese canal participativo de la comunidad organizada sirva para difundir y producir estos elementos sencillos y sumamente útiles, que no tienen salida en el mercado porque no son “negocio”.

La charla “Tecnologías para el buen vivir”, organizada el viernes 9 de octubre por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI ) y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), con una convocatoria especialmente destinada a las organizaciones que participan de las Mesas en la Región Patagonia, fue un homenaje y, al mismo tiempo, el primer paso para cumplir el deseo de Rafael de que las Mesas sirvan para difundir las creaciones de su equipo y que su trabajo llegue hasta la última persona que lo necesita.

“Aspiramos a que se conformen cooperativas para que estos dispositivos se puedan utilizar en función del bien común. Mario Cafiero tenía muy claro que desde el asociativismo se podía crear una nueva sociedad, que había que superar estos 250 años de seguir instintos individuales y egoístas. Esperamos aprovechar este legado, juntando fuerzas de gente que nos ha iluminado como Mario y Rafael”, sostuvo Carlos Cleri, director de Desarrollo Federal, Cooperativo y Mutual del INAES y uno de los disertantes convocados a la presentación.

Al servicio de la comunidad

El ingeniero Mario Aguilar, actual coordinador del programa de Salud, Discapacidad y Adultos Mayores en INTI, explicó en qué consisten los dispositivos creados por ese departamento tecnológico y cuál es la forma en que tratan de difundir estas creaciones prácticas y sencillas mediante talleres de autoconstrucción que pueden servir para el desarrollo local en tanto cubren una necesidad social y están al alcance de todos dado que las patentes son de libre uso.

Las estadísticas indican que entre el 11 y el 15% de la población argentina tiene algún tipo de discapacidad motriz, visual, auditiva o cognitiva. El aumento de la expectativa de vida hace que esas dificultades vayan en aumento y el porcentaje seguramente crecerá en el mediano plazo. Las soluciones que propone el equipo de Kohanoff tienen la ventaja de estar al alcance de todos. Con el alambre de una percha, un trozo de goma eva, una tira de velcro, platos de madera, palos de escoba, caños de plástico y algunos tornillos, estos inventos pueden facilitar la vida de miles de personas que no le interesan al “mercado” porque sus necesidades no constituyen un negocio.

Los Dispositivos de Uso Cotidiano resuelven problemas reales sin sofisticación, pero con mucho ingenio: sistemas para poder calzarse medias sin flexionarse, formas prácticas de abrochar botones con facilidad, dispositivos para poder sentarse en una cama o poder rotar limitando el esfuerzo, calzadores de zapatos que no requieren agacharse, elementos para evitar la caída de los bastones. “Se trata de llevar la tecnología a la gente más vulnerable, de vincular la capacidad con la necesidad”, afirmó Mario Aguilar.

El Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del INTI trabaja también en sistemas más complejos, que están pensados como una posibilidad de desarrollo que atienda situaciones de salud específicas a un costo mucho menor y con una mayor llegada a los afectados que la actual. Aguilar mostró un aro magnético que filtra ruidos para que las personas con dificultades auditivas puedan, por ejemplo, escuchar una clase sin la interferencia que suelen tener los audífonos, con un costo mucho más bajo.

Con el mismo criterio, desarrolló un laboratorio de marcha, para analizar cómo camina el paciente, cuyo costo en el mercado es de 50 mil dólares, pero hecho con la tecnología del INTI cuesta 20 mil pesos. La idea de estos aparatos más complejos (hay incluso prototipos de exoesqueletos y sistemas de rehabilitación neurológica) es que se puedan fabricar en la Argentina para sustituir importaciones y llegar a la salud pública por su bajo costo comparativo.

El próximo paso de esta alianza estratégica del INAES con INTI y la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), es interesar a las cooperativas y organizaciones de las Mesas de Asociativismo y Economía Social para difundir y producir estos dispositivos y ponerlos al alcance de todos, tal como era el sueño de Rafael Kohanoff.

Fuente: Argentina.com.ar.

Share.

About Author

Leave A Reply