La alternativa a la producción capitalista y neoliberal

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Con el siglo XXI en pleno desarrollo una nueva y antigua forma de organizarnos cobra mayor vida. Los resultados del capitalismo a la vista hacen necesaria otra forma de relacionarnos y sobrevivir de manera sustentable.

En ocasión del Día Internacional de las Cooperativas, El Portal de las Cooperativas entrevistó al secretario de El Miércoles Comunicación y Cultura Cooperativa de Trabajo Limitada, licenciado en Periodismo y Comunicación Valentín Bisogni, activo cooperativista uruguayense.

El avance y los desafíos del Cooperativismo

“Yo creo que en este momento el Cooperativismo con todo el contexto de la pandemia desde el año pasado para acá, por como venía el mundo, recobra un significado e importancia mayor a la que ya tenía. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en nuestro país como pasó con otras crisis económicas similares como en el 2001, es una salida para generar trabajo, una alternativa que siempre dio respuestas como movimiento social y económico con otro modelo de organización”, planteó Bisogni.

Para el comunicador, esto “permitió que la solidaridad que moviliza al Cooperativismo y su ideario haya sido un aporte significativo a la solución, o solucionar en parte la falta de actividad económica o de trabajo. Eso se ve reflejado en el montón de Cooperativas nuevas que se constituyeron durante la pandemia, y que brindaron apoyo a diferentes problemáticas de la sociedad”.

“Frente a esta situación mundial donde las multinacionales y corporaciones avasallan derechos laborales, se oponen a cuidar el ambiente, lo mismo que los derechos de género, las Cooperativas son el modelo de organización alternativo. Además, están arraigados en cada una de las comunidades, esto permite que haya una responsabilidad ambiental mucho más grande que frente a otros tipos de empresas que una vez que se terminan los recursos naturales del lugar se retiran y dejan un tendal de destrucción ambiental y de daño. Las cooperativas se comprometen con su comunidad porque sus integrantes y asociados son parte de ellas, no son algo foráneo, externo, eso genera otro tipo de vinculación”, razonó.

Bisogni recordó que: “Ya lo vienen planteando diferentes intelectuales y gente de la economía, que la necesidad de salir del capitalismo salvaje o neoliberal que va generando cada vez más exclusión social y va generando una destrucción del ambiente, y por un consumismo excesivo que no mide ningún tipo de consecuencia sociales, ambientales. Surge así cada vez con más fuerza el modelo cooperativo como una alternativa, y eso se está viendo en un montón de experiencias como la agroecología. En grupos de mujeres y de grupos de disidentes que no acceden al trabajo en otros ámbitos, que no consiguen créditos, capital o apoyo, logran generarse puestos de trabajo a través de la organización de una Cooperativa. Lo mismo ocurre con organizaciones sociales, o proyectos agroecológicos que son alternativos a la forma de producir que contamina y destruyen el ambiente. Se va hilvanando el movimiento, que si bien tiene muchos años es algo que está en la esencia del ser humano porque tiene que ver con convivir, cooperar, colaborar y poder generar proyectos comunitarios”.

Bisogni estima que “el concepto cooperativo se reactualiza porque empieza a brindar soluciones reales para que muchos de esos derechos o reivindicaciones que se hacen desde diferentes ámbitos como el ambiental, el feminismo, la lucha contra la discriminación y el racismo. Obviamente, es necesario que haya políticas públicas y que el Estado las propicie. El cooperativismo desde el sector social, con otra lógica diferente a la empresa corporativa o multinacional, está dando soluciones a nuevos desafíos que plantea el tiempo en que vivimos, que no son los mismos problemas que tenían los cooperativistas de hace más de 100 años, es activo y se está reinventando bajo nuevas lógicas”.

Foto de portada: EcoSolidario.

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