El trabajo y el crecimiento productivo, desde una perspectiva local

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En la provincia de La Rioja, la economía social toma impulso gracias al trabajo de quienes desarrollan actividades productivas genuinas y a sus vínculos con el estado.

La Cooperativa de Trabajo Llankana Limitada, se ubica en el departamento de Aimosgasta y apuesta a impulsar acciones que beneficien el trabajo y la producción local. Su principal tarea está relacionada con la olivicultura, que tiene gran presencia en la provincia de La Rioja.

En el año 2015, el presidente de esta entidad, Raúl Díaz, con experiencia docente y con gran trayectoria en el trabajo social y cooperativo, formó un emprendimiento familiar para llevar adelante técnicas y conocimientos aplicados al cultivo del olivos.

En este sentido, en diálogo con el Portal de las Cooperativas, Díaz contó lo que producen desde el norte de La Rioja: “Somos la cuna de la olivicultura, tenemos el olivo histórico. Todo lo que es olivicultura del país, salió de acá. Alquilamos una fábrica, que estaba abandonada. Y hoy en día tenemos un espacio de 25×10, con las herramientas mínimas y buena capacidad de producción. Lo hemos logrado en 4 años de trabajo. Porque veníamos trabajando en forma de Cooperativa, pero en 2017 salió la matrícula. Y hoy tenemos parcelas propias, con 400 hectáreas de olivos”.

Actualmente, elaboran 17 productos derivados del cultivo de olivos. Y para Díaz, la calidad y la variedad hacen la diferencia: “Ahora hacemos aceitunas en salmuera, verdes y negras; hacemos todo lo que es encurtido, antipasto, pickles, morrones con piel, sin piel, aceitunas con morrón, tipo griegas. Y como tenemos plantación de olivos, la aceituna aceitera que tenemos acá, la cosechamos y vamos a una fábrica para que nos muelan y hagan el aceite. Luego nosotros etiquetamos y vendemos aceite de oliva”.

La Cooperativa Llankana, comenzó a explotar su propia marca, La Deolinda, y hoy comercializa con otras provincias como Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Buenos Aires y Rosario. En este sentido, Díaz reconoció algunas dificultades que resolvieron con gestión estatal, nacional y municipal: “Tenemos un punto débil que es el transporte, estamos lejos de las grandes ciudades, entonces los costos de transportes o fletes acrecientan los costos y el precio al cliente. Pero tuvimos mucha ayuda del gobierno nacional, porque entramos en la Línea 1 que es una ayuda de 6500 pesos a cada socio de la Cooperativa, entonces pudimos suplantar el monto de retiro con esa ayuda”.

Otro de los obstáculos que Díaz ha intentado resolver con los representantes de gobierno, está relacionado con el cobro de algunos impuestos, que impiden la comercialización interna: “En La Rioja capital tenemos un problema. Hay una ordenanza municipal que cobra un impuesto, por eso optamos por no vender. Pero sí estamos entregando en las ferias populares que organiza la Secretaría de Economía Popular. Es la única forma de sortear ese impuesto. Yo siendo riojano, siendo cooperativista, productor y dando trabajo a otros riojanos, me cobran un impuesto por cada kilo de mercadería que entra a la capital. Mientras que al productor que elabora lácteos en Santa Fe o Córdoba, le cobran menos”.

Finalmente, como parte del trabajo que realizan para mejorar estos caminos de comercialización, Ruíz destacó una herramienta legislativa que merece mayor impulso: “Acá en la provincia existe una ley, que ya está aprobada, pero falta reglamentarla, es Ley de Fomento Cooperativo. Esa ley nos favorecería muchísimo, porque llegan fondos de nación para esa ley. Y por otro lado, los entes municipales, provinciales deben incentivar el intercambio con las Cooperativas, ya que la mayoría de los municipios siempre compra a las grandes empresas. Con esa ley, tendrían la obligación de comprarnos a las Cooperativas”.

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