Comparten la realización de tareas productivas para revalorizar el proceso productivo

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El trabajo y la organización colectiva son la base para mejorar los resultados, enfrentar desafíos y obtener mejores condiciones laborales.

La Cooperativa Vitivinícola, Agraria, Industrial y de Consumo Tres de Mayo Limitada, ubicada sobre la ruta 36 en el Departamento de Lavalle, nuclea a cientos de asociados y asociadas que realizan diversas tareas dentro del proceso productivo.

Estas tareas son muchas y varían según la época del año. Ya pasó la cosecha en las fincas y es el momento de la poda. Raúl Balladone, es un trabajador de viña, contratista y asociado a la Cooperativa Tres de Mayo, quien trabaja desde los 18 en una finca del distrito Tres de Mayo, en Lavalle.

Actualmente, a sus casi 60 años, realiza sus tareas y desde la Cooperativa, difundieron un video que muestra su técnica de poda guyot cuádruple para compartir así una de las muchas ocupaciones de esta temporada.

En este sentido, en diálogo con el Portal de las Cooperativas, Balladone contó: “Las podas son a partir de mayo. Se ha empezado a podar ahora y dura más o menos hasta septiembre. Más no se puede extender porque después viene la etapa de brotación y ya no conviene. Esa poda que yo hago, brinda un cordón de uva, para que después no se pudra. A parte, ahora vamos a comenzar a cosechar con máquinas, o sea que se debe preparar la planta a partir de la poda, para luego usar la máquina”.

El trabajo del contratista y trabajador de la tierra

Para comprender mejor su trabajo, Raúl Balladone explicó el proceso que realiza un contratista: “En el sistema del contratista, se obtiene el 18% del porcentaje que tiene la finca. De ese 18% se hacen los descuentos de acarreo, de fichas; y después eso va a la Cooperativa y se entrega a la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) y luego eso se paga”.

En relación a las condiciones laborales de estos trabajadores y trabajadoras, Balladone resaltó las demandas del sector: “En el mes de mayo ya empezamos a trabajar. Viene la poda, la atada; después ya viene la cosecha y los riegos. Pero prácticamente se trabaja todo el año, no tenemos vacaciones ni aguinaldo y cobramos diez meses. Pero ahora dicen que van a sacar una ley para que nos paguen doce meses”.

Sobre esta iniciativa, se refiere al proyecto que busca equiparar las jubilaciones, de quienes trabajan en viñas y bodegas, a los 57 años de edad, con 25 años de aportes y sin distinción de sexo. Al mismo tiempo, pretende mejorar la forma en que perciben la mensualidad de su pago, que sean los 12 meses del año y no sólo 10 como ocurre hoy. Aunque son varios los proyectos presentados por dirigentes políticos y gremialistas, en octubre del 2020, la senadora Anabel Fernández Sagasti (Frente de Todos) presentó el proyecto en el Congreso Nacional y obtuvo media sanción en el Senado. Sin embargo, aún se espera su tratamiento en Diputados. Esta norma, beneficiaría aproximadamente a 3500 familias que viven de este tipo de contrato específico.

Estos incentivos, mejorarían las condiciones laborales y fomentarían el trabajo. Para Raúl Balladone, existen posibilidades que permiten seguir creciendo: “Hay gente que ya no quiere trabajar la tierra. Personas que ya se han jubilado y no quieren trabajar la viña, porque está mal paga. Este año, la uva más o menos va a valer un poco más, pero si estuviéramos mejor, muchos serían contratistas, obreros al día; los patrones trabajarían más la finca y pagarían mejor. Hoy hay muchas fincas que están abandonadas”.

Otro de los obstáculos que deben superar, está relacionado con las inclemencias climáticas, que muchas veces dejan a los productores grandes pérdidas. Balladone recordó: “En el año 2010 cayó una piedra que no me dejo nada. Eso es triste para uno, porque trabaja todo el año y en cuestión de segundos se lo lleva todo. Está la piedra, después termina la poda, se termina de atar y ya viene la brotación. Pero igual uno está con el corazón en la boca porque puede caer una helada. Si cae una helada, es igual a que caiga piedra. Y ahí no se cosecha nada”.

A partir de este contexto, el trabajo solidario y cooperativo permite cierta previsibilidad y, para Balladone, garantiza la comercialización de la producción: “Yo pienso que, si no fuera por las Cooperativas, el productor no tendría a quién vender. Porque una persona que está dentro de una Cooperativa, tiene ciertas garantías. Al estar asociado a una Cooperativa, por poco o no que valga, la producción se vende ahí”.

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