Se presentará el 6to informe sobre Empresas Recuperadas

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El viernes 26 de octubre el director del programa Facultad Abierta (FFYL-UBA), Andrés Ruggeri, encabezará la presentación del informe. A manera de adelanto, publicamos una síntesis remitida por el investigador a El Portal de las Cooperativas.

En la Argentina macrista, las empresas recuperadas por los trabajadores/as (ERT) enfrentan una situación compleja, que obedece a las consecuencias generales de la política económica pero también a políticas específicas que, en resumidas cuentas, intentan obstaculizar que la recuperación de empresas y puestos de trabajo se convierta en una respuesta viable a la crisis y a la desocupación estructural que propone el modelo. De acuerdo al último informe del Programa Facultad Abierta (Facultad de Filosofía y Letras, UBA), las fábricas y empresas recuperadas son 384 en todo el territorio nacional, ocupando a poco más de 15.500 trabajadores y trabajadoras. De estas, 37 han surgido con posterioridad al cambio de gobierno, en condiciones extremamente difíciles, varias de estas aún en etapa de ocupación, luchando para estabilizar la cooperativa y retomar la producción.

Si comparamos estas cifras con las de diciembre de 2015, encontramos que ha crecido el número de casos (384 contra 367) pero ha disminuido el número de trabajadores (de 16 mil a 15.500). Esto se debe a que, aunque hay nuevas recuperadas también hubo cierres en mayor proporción que en años anteriores (el índice de “mortalidad” empresaria de las empresas recuperadas siempre fue muy bajo en relación a las empresas bajo patrón), en algunos contados casos por desalojos o ventas de terrenos, en la mayor parte por no poder resistir las nuevas condiciones que impone el contexto económico. Los nuevos trabajadores autogestionados no alcanzan a compensar, tampoco, la cantidad de puestos de trabajo que han ido perdiendo las recuperadas más antiguas. Estos puestos de trabajo perdido no se deben a despidos, como en las empresas privadas, sino a que hay trabajadores que deciden buscar mejorar sus ingresos por fuera de las cooperativas debido a la disminución de ingresos por las bajas importantes de producción causada por el achicamiento del mercado, la competencia de importaciones y el implacable tarifazo que hace en muchos casos inviable la actividad productiva.

El impacto de estas medidas ha provocado un descenso de la actividad económica de las cooperativas que lleva en algunos casos a la parálisis: aunque es difícil hacer una estimación por el cambio permanente de las condiciones de las empresas, cerca de un 20% de las ERT se encontraban trabajando por debajo del 20% de su capacidad instalada a principios de este año. Un número variable de empresas se encuentran directamente paralizadas, generalmente por el impacto de las tarifas de gas y electricidad, que son insumos imprescindibles e irremplazables para la producción industrial. Las deudas que se acumulan, en algunos casos millonarias, y la falta total de respuesta por parte de las corporaciones energéticas y el Estado, han llevado a una importante cantidad de ERT a situaciones de inestabilidad y conflicto en algunos casos similares a las condiciones que vivieron cuando nacieron ocupando las plantas quebradas o abandonadas por los patrones. En la provincia de Neuquén, por ejemplo, las tres fábricas ceramistas recuperadas debieron salir a cortar las rutas ante la falta de respuesta y la inminencia de los cortes de energía que las obligarían al cierre. La curtiembre Cueroflex, las gráficas Envases Flexibles Mataderos, Chilavert, Patricios o Madygraf, por nombrar algunas, afrontan deudas por tarifas que amenazan con llevarlas a un cuadro similar. La respuesta del gobierno es, hasta el momento, la indiferencia más absoluta.

La pérdida de ingresos de los trabajadores se ve agravada por el cese de la línea 1 del Programa Trabajo Autogestionado, que desde el ex Ministerio de Trabajo auxiliaba a las ERT en crisis con un subsidio por trabajador (el equivalente del REPRO para las empresas tradicionales en crisis). A lo largo del año, y a pesar de los reclamos, la Línea 1 fue siendo cortada y reemplazada (y no siempre) por el Salario Social Complementario que prevé la ley de Emergencia Social. Pero la diferencia es importante y clave: mientras la Línea 1 estaba dirigida a sostener la actividad de la cooperativa como un colectivo, el SSC es individual y prevé una evaluación del “nivel de pobreza” del destinatario, por lo que a una parte de los cooperativistas que poseen algún bien, por humilde que sea, se les niega el subsidio. Eso creo desigualdad entre los asociados/as, quienes cobran deben compartir con los que no lo hacen, o se genera un desequilibrio en los ingresos entre trabajadores.

La respuesta del gobierno a estos problemas es la indiferencia en el mejor de los casos o la hostilidad manifiesta. Las leyes de expropiación (sea para nuevas recuperaciones o la renovación de leyes temporarias que existen desde hace años) son sistemáticamente rechazadas por los bloques legislativos oficialistas y semioficialistas o, en el caso que logren pasar el filtro, vetadas por la gobernadora Vidal, el jefe de gobierno Larreta o el propio presidente. Las nuevas recuperadas deben recurrir a otros mecanismos, que necesitan de lucha, organización y solidaridad como en todos los casos anteriores, pero intentando contornear los límites que impone el macrismo haciendo difícil el tránsito por juzgados, anulando las vías legislativas y reprimiendo cada vez que puede para impedir o desalojar ocupaciones.

Así y todo, las recuperadas resisten. Cooperativas que habían cerrado por clausuras (frecuentes en el sector de la carne) como Frigocarne Máximo Paz, o por no poder afrontar los costos del gas, como la Cristalería Vitrofin, han logrado volver a abrir, lo que tiene un innegable valor en un contexto como el presente. La resistencia sigue siendo una cualidad intrínseca al proceso de recuperación de empresas por trabajadores y trabajadoras en la Argentina. También lo son la protesta y la movilización, tanto frente a las empresas de energía y distintos ministerios como participando de movilizaciones sindicales y haciendo visibles sus problemas por fuera de su sector de influencia, para lo cual sigue siendo importante la gran legitimidad social de que siguen gozando las ERT, a pesar de ser atacadas desde los medios hegemónicos como nunca antes.

Dónde / Cuándo
Hotel Bauen, Callao 360, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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