Diversifican proyecto productivo para beneficiar a yerbateros misioneros

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La Cooperativa de Jardín América cuenta con una fábrica de envasados que se provee de materia prima proveniente de las chacras de sus socios. Mamón en almíbar, picles, y mermeladas componen la oferta de envasados que, luego de comercializados, complementan la canasta de ingresos de los agricultores yerbateros.

Nacida en 1973 de la mano de un grupo de agricultores de la Provincia de Misiones que buscaban mejores condiciones para su materia prima, la Cooperativa de Productores Yerbateros de Jardín América Ltda. decidió años después desarrollar un proyecto de diversificación productiva. ¿El objetivo? Generar una alternativa que atenúe los cimbronazos y las crisis de la actividad yerbatera y que, al mismo tiempo, provea de ingresos a los bolsillos de los productores.

“La fábrica de productos regionales comenzó a funcionar en los años ’98, ’99, y la marca Flor de Jardín sale en el año 2000. Empezó con mamón en almíbar y después surgieron diferentes alternativas. Hoy estamos con nueve mermeladas, encurtidos y choclitos, que es nuestro emblema porque es algo distinto que hacemos”, relató el gerente general de la Cooperativa, Maximiliano Cunale.

La entidad reúne a 192 socios, en su gran mayoría pequeños productores yerbateros. El 80% de ellos cosecha menos de 100 mil kilos de hoja verde. “Incluso menos, ya que el 50% está por debajo de los 50 mil kilos en cada zafra”, apuntó.

En 2006 el Consejo de Administración decidió ampliar la posibilidad de diversificación con la inauguración de una planta de fécula de mandioca.

“Los ingresos que obtienen los productores dependen del volumen que cada uno hace. Lo que sí se puede afirmar es le permite al productor y a su grupo familiar la posibilidad de vivir, ya que suma esos ingresos más lo que obtiene por la yerba mate que hace para su cooperativa”, subrayó Cunale.

De tareferos a monotributistas
Esta apuesta por la diversificación que encara la Cooperativa también incluye a un grupo de tareferos que durante el periodo interzafra se convierten en proveedores de la fábrica. “Hoy los principales productores de pepinos y choclitos son los tareferos que cuando finaliza la cosecha se convierten en monotributistas y nos entregan a nosotros. La cooperativa les cede un espacio físico, les provee los insumos y le garantiza la compra de toda la producción”, relató. “Inclusoalgunos socios que ya son muy mayores y no pueden trabajar la tierra, les ceden una parcela en la chacra para que puedan plantar choclito, coliflor o mandioca”.

En otro tramo de la entrevista, el gerente de la Cooperativa refirió que -al igual que en otras actividades productivas- el contexto económico obliga a mantener la cautela al momento de planificar un crecimiento. “No es fácil crecer en este rubro. Somos cautos en la proyección de la producción porque queremos crecer a paso firme. Estamos en condiciones de ir haciendo un crecimiento del 15 o 20% anual; la planta da para más, pero como se trata de un producto alimenticio preferimos no tener inmovilizado un capital muy grande. Si el producto no se vende, pierde calidad por eso preferimos una rotación constante”, explicó.

Otros ingredientes que complican este negocio son los costos dolarizados de los insumos y, también, la caída en el consumo. Todo esto impide trasladar a góndola el ciento por ciento de los mayores costos. “Los trasladamos a nuestras planillas y luego analizamos cómo trasladarlos al consumidor, pero es inviable que lo hagamos con la totalidad porque bajarían las ventas. Muchos clientes nos plantean por qué pagamos un precio alto a los productores si se trata de materia prima para industria, pero nuestra filosofía es pagar al productor lo mejor posible. El concepto es que el productor gane por lo que produce”, sintetizó finalmente.

Fuente: Misiones On Line.

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